Guías
Qué le hace la temporada de lluvias a una casa sola en la Ribera de Chapala
De junio a octubre llueve casi todas las tardes en la ribera norte. Una casa habitada lo aguanta. Una cerrada no. Esto es lo que vemos, mes por mes, y lo que una visita debe revisar.
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Junio: las primeras tormentas encuentran los puntos débiles
La primera lluvia fuerte del año es una prueba. Los desagües que se llenaron de hojas de jacaranda en abril se tapan; una grieta en el impermeabilizante que era inofensiva en seca deja pasar agua; un sello de ventana que se encogió con el calor deja bajar una línea de agua por el muro. Nada de eso se ve desde la calle. Todo se ve desde adentro, en la primera visita después de la tormenta.
- Recorre la azotea después de las dos primeras tormentas y busca agua estancada.
- Revisa plafones, sobre todo esquinas y alrededor de lámparas, buscando manchas nuevas.
- Revisa los marcos de ventana y el muro debajo.
Julio y agosto: la humedad se asienta
Con la casa cerrada y el aire al ochenta por ciento de humedad, los cuartos cerrados dejan de secarse. El moho aparece primero donde nadie mira: el fondo de los clósets, detrás de las cabeceras, bajo los fregaderos, dentro de la lavadora. La piel, los libros y los colchones se van primero.
- Abre la casa en cada visita, de adelante hacia atrás, por lo menos media hora.
- Usa deshumidificador o deja absorbentes de humedad en clósets y baños, y cámbialos cada mes.
- Revisa dentro de los clósets, detrás de los muebles y bajo los fregaderos, no solo el centro del cuarto.
El jardín explota, los desagües se tapan
Todo crece un palmo por semana. Las enredaderas llegan a la azotea, la hierba cubre el patio, las hojas llenan desagües que estaban limpios en junio. Un jardinero quincenal alcanza en seca y no alcanza ahora.
- Pasa la jardinería a semanal durante las lluvias.
- Destapa desagües de patio y azotea en cada visita, no solo al inicio de la temporada.
- Corta todo lo que toque muros o azotea; es un puente para el agua y para las hormigas.
Luz: rayos, apagones y el refrigerador
Las tormentas botan pastillas y los apagones de CFE de unas horas son normales. Una casa que nadie visita puede quedarse sin luz semanas: el refrigerador se echa a perder, la bomba se detiene, la batería de la alarma se muere, las luces automáticas se apagan.
- Revisa el centro de carga en cada visita y restablece lo que se haya botado.
- Deja el refrigerador vacío, o asegúrate de que alguien lo revise a los pocos días de un apagón.
- Confirma que el recibo de CFE está pagado; un corte se ve igual que un apagón desde afuera.
Albercas
La lluvia diluye el cloro y llena la alberca por encima del skimmer; una semana sin servicio y el agua se pone verde. Con la bomba en temporizador y servicio semanal la alberca sobrevive la temporada; sin las dos cosas es un pantano en septiembre.
Qué debe revisar una visita semanal, en orden
- Azotea: agua estancada, desagües, el impermeabilizante alrededor de ductos y orillas.
- Plafones y muros: manchas nuevas, pintura abombada.
- Clósets, bajo fregaderos, detrás de muebles: moho, humedad, insectos.
- Centro de carga, refrigerador, bomba, alarma.
- Desagües de patio y jardín.
- Nivel y color del agua de la alberca.
- Ventanas, puertas, portón.
- Abrir la casa, correr las llaves, jalar los sanitarios, cerrar.
- Fotos de todo, al dueño, el mismo día.

